¿Sigues tus propios sueños o aún andas cumpliendo los de algún familiar?. ¿Y los tuyos, pa’ cuándo?

      

             ¿Te has sentido traicionada/o alguna vez?. ¿Sería, quizá, esta una de las heridas por la que elegiste bajar, encarnar y sanar?. ¿Qué nos puede traicionar más que nuestras propias expectativas sobre nosotros mismos?. Y, ¿cómo enfadarnos con nosotros si no las llegamos a cubrir, si nos pueden llegar a resultar  como de MISION IMPOSIBLE sobre todo, cuando no son propias, sino, las que ponen «los nuestros» sobre nosotros?. 
¿A quién podrías decepcionar más que a aquella o aquél por quien mueres sirviendo a cuanto espera de ti?. Y más si, realmente, esos servicios esperados no son de tu cosecha, no te resuenan, no van contigo o no son por propia elección ni tu motivación intrínseca consciente. 
Andar liada/o en reclamos del hogar de origen es más que frecuente. A mi me ha pasado muchas veces.  ¿A ti, quizá, también, te esté pasando en algún aspecto de tu vida?. A mi, aún, me puede pasar si no estoy atenta a mis elecciones, si no le pongo consciencia suficiente. Si no miro a mi clan y le digo:

– Gracias, de corazón, ya me disteis suficiente. Miradme con buenos ojos, por favor, si  ahora elijo darme el permiso de hacerlo a mi manera.  

       Tantas «especialidades» o «rarezas» nuestras nos conforman como rara avis espectacular en alguna faceta de nuestra vida y frecuentemente emerge de la actitud que «elegimos», alguna/os, de las LEALTADES INVISIBLES a nuestro sistema familiar, de estar a su servicio permanente, 24/7 o como la funeraria,  – apostillaría mi querida abuela materna Amparo, desde la «rareza» del  arte de sus manos de oro y sus logros autodidácticos que tanto admiro como aprender a leer sola, hija de la postguerra y tantos más…- 
       Sin raíces no hay alas; Tantas bendiciones y habilidades recibimos desde nuestra BUENA CONCIENCIA y lealtad familiar, que es preciso reconocerlas, agradecerlas y honrarlas. Y luego a volar hacia nuestros propios rumbos.
Sólo somos libres cuando realmente estamos dispuestos a transformarnos (Hellinger). A volver al hogar de nuestra esencia más auténtica, a nosotros mismos, a nuestro SER. Sabemos que ondeamos las velas de nuestra libertad cuando, si aún no estamos en ello,  al menos, estamos dispuesta/os y determinados CONSCIENTEMENTE a cumplir nuestros propios sueños y objetivos. Para ello precisamos coraje, valentía, constancia, paciencia…e ir aprendiendo y practicando la diferencia entre amor a nuestra familia y lealtad a ella, sus valores, sus principios, su credo, sus prioridades… Amarlos no es hacer todo lo que nos pidan ni esperen de nosotros si queremos crecer y vivir en nuestro adulto, el único país de nuestros sueños. Hemos de aprender a desanclarnos de sus ojos, puestos en nosotros como la ESPERANZA de, a través de nuestra vida,  ver cumplidos sueños, deseos, frustraciones o necesidades suyos más que nuestros.
Mientras sigamos fieles a sus cánones, cultura y patrones seguiremos estando en la niña o niño, en el útero de mamá, apegados a su cordón umbilical. Conquistar el estado adulto, madurar, culminar nuestro proceso de individuación, implica salir del nido familiar, no sólo físicamente, sino, sobre todo  internamente, por nuestra cuenta y riesgo, desde nuestro ensayo-error, asumiendo la plena responsabilidad de nuestros actos y sus consecuencias. Sin contemplaciones. Con rotundidad. Sin seguir complaciéndolos siempre. ¿Por qué hacíamos esto de pequeños? y, ¿ por qué aún, quizá, esa inercia?. Por el miedo a dejar de pertenecer porque como cachorro de mamífero temíamos ser expulsados del clan y eso ante nuestra indefensión habría implicado nuestra muerte. Nuestra biología y tallo cerebral protege, así, nuestra supervivencia. ¡Aleluya!, recordemos que incorporamos la corteza cerebral o neocortex para no quedarnos en nuestra inercia animal y nos anima a arremangarnos:

 Soltemos con amor, o al menos gratitud, las raíces de nuestro pasado y arriesgémonos a vivir la propia aventura de nuestra vida. Es el modo de confirmar, por contraste, por dolor o por consciencia, si el sendero que vamos transitando es realmente el nuestro o es postizo o si estamos o no siguiendo las huellas de algún ancestro al que estemos imitando o representando en aspectos de nuestra vida. ¡¡Vamos!. ¡Hacia adelante!.¡. ¡ Avancemos!. ¡Hacia la vida!, porque si tienes miedo a equivocarte, ya estás equivocado. Si tienes miedo a perder, ya estás perdido. Si tienes miedo a vivir, ya estás vencido. Si tienes miedo a sentir es q no has elegido (Teen Angels). 

 

Elige, elige siempre tu propio camino.
O te obedeces o tu cuerpo te lo  reclamará con dolores de cabeza, 
cervicales, hombros, brazos…, contracturas,  bruxismo,  afonías, insomnio,
parkinson, alzheimer, cardiopatías, problemas con tu peso e intolerancias digestivas..
Corre tras tus sueños. Estarás más en forma  y recuperarás tu salud.

“ Os cuento sobre mis últimos descubrimientos en mi árbol.  Ya sabía sobre mi línea paterna que mi padre con su aspiración y logro de estudiar Derecho seguía los sueños de sus dos abuelos. uno Victorino Cortés Cortés, poeta, alcalde y propietario -no sabía que eso era una profesión …-,  Almoharín (Cáceres) y de quien soy yacente por fechas y el otro de Alhendín, Notario en  Granada, Luis Rodríguez Ponce de León. Además su padre, mi abuelo, Luis Rodríguez Ramos también había estudiado Derecho. Pero ayer gracias a mi tía Chelo, su hermana, supe que además, mi tatarabuelo paterno, José Andrés Ponce de León y Molina fue catedrático y médico en la Universidad de Granada. Qué honor. Ahora entiendo por qué mi padre se matricularía en Medicina en Barcelona, sin continuarla.  También supe de dos tataratios que fueron jesuitas, José Rodríguez Ponce de León y José María Ponce de León Almazán. Eso explica también el empeño de mi padre en el seminario y, por mi parte , haberles seguido a ellos en el Derecho sin vocación. Así como mi admiración y gratitud a la espiritualidad jesuitaque tuve la suerte de experimentar y conocer más profundamente, a través, sobre todo de mi trabajo en la secretaria de la ONG -ahora fundanció – de mi querido y admirado exjefe Esteban Velazquez Guerra  jesuita y activista social. En mi vocación por la Medicina, desde otro lugar, desde mi acompañamiento en Consciencia Corporal 5.5  e independizándome de sus sueños, «innovando», desde una Medicina del Alma”. Menos mal que no me dio por seguir también con los hábitos  a dos tataratias Hermanas de la Caridad. Honro y agradezco muchísimo la religión y educación cristiana que mis padres me regalaron, con las hermanas del Sagrado Corazón, del Santo Ángel de la Guarda y los claretianos, pero me siento más espiritual que religiosa y siempre tuve claro que esos tres votos para sus compromisos, yo no los iba a poder cumplir.

       Aventurémonos a vivir nuestra propia historia, para que en nuestro atardecer de la vida podamos exhalar, finalmente, con una dulce sonrisa:  – Confieso que, hasta donde mi CONSCIENCIA alcanzó,  viví desde el amor. Un amor ordenado. El único que realmente aporta y crea felicidad plena.

¿Qué observaremos en nosotros si andamos sobre los pasos de nuestros padres o familia, más que sobre los nuestros?

* Que nos encontramos, desde siempre o casi,  anímicamente como tristes, desanimada/os o depresiva/os.

* Que nos cuesta mucho iniciar o mantenernos en el logro de nuestro objetivos o nos faltan fuerza o energía.

* Que sentimos un vacío inexplicable o en crisis existencial o en sufrimiento continuo.

* Que no nos sentimos merecedores o capaces de lograr nuestros sueños.

* Que nos visualizamos culpables si los logramos porque nosotros pudimos y allí, atrás, alguno no.

* Que sentimos que vivimos continuamente sacrificad/os o muchas cosas nos cuestan demasiado avanzarlas para el esfuerzo y tiempo que le dedicamos.

* Que, a menudo, nos sorprendemos culpabilizando al otro o a nosotros. ¿Qué tendrá la culpa que nadie la quiere?. Aquí una de sus causas. Igual que nadie, conscientemente, quiere llevar una carga de la que no se siente responsable, también es molesto, aún inconscientemente, cargar con los sueños de otros, por mucho que lo amemos.

            El  proceso de individuación o de autonomía emocional, imprescindible para materializar los deseos profundos de nuestro corazón, nuestro Mayor Propósito, es complejo y, a veces, más largo de lo que nos gustaría. ¿Quieres que te acompañe hacia la vida que sueñas?. Me sentiré tu más afortunada copiloto hacia tu rumbo y como viento en tu popa tan solo el tiempo necesario. Mi compromiso con mis clientes es que con las menos sesiones e inversión posibles logremos  arribar lo más lejos. Te dejo por aquí testimonios de mis consultantes,   mis servicios e inversión.

Otra forma de inspirarte también para lograrlo es leeyendo“Shin, la principina que se salió de su fábula”, la encontrarás en papel o ebook en Amazon. Una Autobiografía Sistémica breve para tu niña interior en la que, desde mi clave de humor,  aporto algunas ideas sobre cómo abrazar la corona de tu poder personal ante la difícil decisión de independizarte o emanciparte, de tu familia de origen con amor e independientemente de la edad que tengas. Para tu mejor bien y el de ellos. Al servicio de la Vida y el Bien Mayor.

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