3# sobrepeso, sus causas y soluciones con Constelaciones Corporales® (Testimonio)

“La mujer de Cristal Líquido                                                tras el hombre de Hierro forjado"

El es un toro, un hércules. Un titán. Curtido, férreo. 

Un toro guardián de su vaca. Una vaca  en la piel de su toro. Realmente, un toro enamorado de su luna. 
Andaba pidiendo una señal celeste, una ruta escondida, un encanto de hembra, un sortilegio para su hechizo...

 A veces lograba acariciarlos con sus  dedos  pero,  al poco, se le escurría, sin quererlo.

 A veces corría, poniendo verjas al campo

 y, otras, otras,  de puntillas, a penas,

ni lograban acariciar, las plantas de sus pies

 ni la hierba, ni la arena, ni el barro....

¿De qué huía?, era la pregunta.

¿Hacia dónde iba?, la respuesta.
¿ A qué tanto desfogue,
tanta prisa...?.

No lo sabía, si quiera,
su sempiterna sonrisa.

Una de sus noches,
de las de sus anodinas corridas,

pausó su ritmo, mudó su paso.

Allí, sobre las vetustas baldosas 

que tanto había transitado,

de repente, bruñendo sus zapatos,

se  paró en seco. Respiró.

Pudo, por fin,

bajar su mirada
y contempló lo diminuto,
el géiser de sus lágrimas;

Escuchando la voz espiral
atendió girando al sol,
la susurrante arenga

de su esperado mentor;

-“Calma. Paciencia. 

Has llegado.

Nadie a quien socorrer”.

-Oh, confirmaste, gracias,
 bien hallado,
mi estado de buena esperanza.

Y desde entonces,

ofreciendo su amorosa rosa, 

al sagrario de su Jesús en su pecho,

dispuesto a aprehender su Verdad, presto,

por fin, gozó de la paz de mamá en su cara
y atravesó, las ansias de su abrazo,
la herrumbre de su coraza.

El peligro había cesado,

Logró descansar en su almohada.   

Ya ninguna protección era precisa.

Se despidieron. Reino su calma.

Se derritió la cristalina grasa
en su vientre clavada.

Pudo al fin elevar su altura,
el vuelo y sus ganas.

Le recibieron a su regreso,
una próspera lluvia fértil

y decenas de caracoles
en en el jardín de su casa.

 

 

¿Quién es él, mi cliente, Simón?.

Si, para mi acompaño a mis clientes desde una relación de igual  a igual, de adulto a adulto.  Precisan confiar en su maestría y Ser Esencial, empoderarse, pero no padecer (paciente) aunque si el valor de la paciencia y el respeto al ritmo de su propio paso y proceso.  El cliente es el principal AS  (Agente de su Salud) y protagonista de sus decisiones y vida.  En él está todo lo que precisa para su evolución y sanación. Yo me siento bendecida y honrada porque me elija para acompañarle en ese tránsito, hacia su alineamiento con su poder personal. Desde ahí, mi cliente Simón, es un hombre férreo. Determinado. Concienzudo. Tanto su signo solar como su ascendente taurino también lo explican.
Aún así, -como yo, y quizás tú-, en algún sentido, perdido, desorientado.
En búsqueda de un viraje de su dirección más alineada con su Ser.
En menos de 8 años, había engordado unos  20 kg. En gran parte por haber abandonado,
-consciente de sus consecuencias-, su gran dedicación a su vida deportiva.
Importantes veces premiada. -Es habitual que nos pase, así a  los atletas,
conozco a muchos que tras alejarno
s deportivamente de la Vida,
nuestra masa grasa incrementa.
En su caso acumulados de forma más resaltable en su pecho y vientre.
LLegaba de su apasionante trabajo a la cama,
pasando por mojarse las ganas, 
en su alacena, su frigo o su mesa.
Principalmente por soledad y aburrimiento.
Hombre confiado y confiable. Y FRACTURADO cotidianamente por temas
esenciales para él, desde su profunda conexión con la honorabilidad.
Algo dentro, más allá de sus valores, ya le había anunciado
que era el momento de dejar de correr, bastantes veces, sinsentido.
Correr, ¿hacia dónde?, ¿desde dónde?, ¿para quién?, ¿para qué?....
tantos años, tantas preguntas sin responder. 

 Pasos hacia su sanación.

 Como buscador incesante de su verdad, Simón llegó a mi consulta online. Ya había caminado un largo sendero en el camino de la evolución de su consciencia. Con capítulos de mucho amor grabadas en sus entrañas y algunos algo truculentos, de muerte, como él los definía. Seguía buscando fichas para ordenar su puzzle. Con un buen nodo norte en Virgo,- según es el suyo-, el orden, el servicio, la limpieza y la búsqueda de su "perfecta imperfección" son cruciales para él.


¿Por qué engordó en aquella parte de su cuerpo?.

 

 Entre las funciones fisiológicas de la grasa, destaca generar una mayor estructura corporal para hacer frente a una posible amenaza, desarrollar una mayor presencia para impresionar y disuadir al potencial depredador o perpetrador. En estos casos se desarrolla un torso a modo de escudo, como guerrero, para protegerse y a la vez defenderse o atacar si fuera preciso. Simón necesitaba envolverse, también, de mayor masa muscular con este propósito. También la parte baja de su abdomen era prominente, donde se localiza el intestino grueso, cuna zona de putrefacción y acumulación de materia descompuesta  y muerta, llamada a su eliminación. Por tanto, para nuestro inconsciente, puede entenderlo como tumba o lugar donde enterrar a los muertos. Hablaría de un duelo suyo bloqueado.

¿Cómo lo consiguió?

Según su  deseo y demanda inicial, desde la primera sesión en la que le acompañé, desde su imaginación creadora o mis visualizaciones autoempoderantes, fue logrando seleccionar y adherirse a las claves generales de alimentación que propongo desde mi programa para adelgazar  PSICA 5.5 de Constelaciones Corporales "Saboreando el placer de #tus bombonessinculpa". Al final de la sesión  pudo verse plenamente determinado y decidido ante sus elecciones alimentarias cotidianas. A los pocos días más,  y  ya en la misma sesión, se sentía más ligero de su abdomen y a la vez  más firme, con aplomo, centrado y enraizado. Cuando tras nuestra sesión online  viajó hacia su casa habitual, una fértil lluvia le recibió al llegar y cientos de caracoles, en su jardín le dieron la bienvenida. 

Visualizacion Empoderante.
Fue muy potente la conexión que estableció entre una pequeña punzada, en una región de su cuerpo y la hierba mojada. Con ella recordó sus apacibles encuentros infantiles con su maestro el caracol.
-¿Cuantos años tienes ahora, Simón?.
-Seis.

-Hay algo que le quieras pedir al caracol? o
¿algo que él te quiera mostrar?.

-Corre, Corre. Quiero que corras....
Ahora me dice que tenga paciencia.....

Ahí se rompió a llorar. Se dio cuenta.
Recordó para qué corría.

Muy revelador y tranquilizador para él.

Desde allí conectó, aún más, con su espiritualidad y su sincero y gran esperado reencuentro y despedida con su madre.Se dio cuenta también la gran simbiosis en la que vivían su vientre y su madre, al sugerirle, durante la sesión, que se desprendiera de  la piel grasa de su vientre pudo ver que era la de una vaca, arquetipo de la leche materna nutricia.  La mitología germana contempla este animal como una nube blanca preñada fertilizadora de la tierra. Es símbolo también de la desaparición de las limitaciones de la existencia individual y la mitología egipcia la relaciona con Hathor, divinidad psicopompa o conductora de los difuntos  hacia el otro mundo. Simbolismos, todos ellos, que confirman, que gran parte de su sobrepeso se debía al duelo bloquedo con su madre y sentimientos autodesctructivos guardados hacia ella.

 Constelación Corporal ®. Causas y liberación de su sobrepeso: 

 A través de mi acompañamiento con su Constelación Corporal, la memoria de sus células, -en concreto las de su pecho, vientre y costado izquierdo-, nos fue mostrando  los conflictos y dinámicas en los que  se hundían la raíz de su sobrepeso.

Hastío, desconexión de si, desintegración o división interna, desorientación, rabia no elaborada, duelo bloqueado, infracción del orden de la jerarquía y parentalización.

Hastío.  Cuando llegaba a casa, solo, con  relaciones importantes insatisfactorias, con conflictos y preguntas sin resolver, encontraba en la comida su refugio, entretenimiento, compañía y consuelo. Sus elecciones alimenticias le alejaban del peso que deseaba. La grasa y masa muscular excedente le conferían la estructura, integración, sostén,  protección, contención y apoyo  que no lograba encontrar en su realidad.

Desconexión de si.  De tantas veces y tantas formas había huido de su dolor que cuando se paraba no se reconocía ni hacía pie en su Ser. Ya desde otras terapias sabía que, a penas vivía desde su centro.

Desorientación,  Dentro de él andaba como perdido, sin saber dónde ir, como quien camina habiendo perdido sus referentes. Marcado en su adolescencia por la desestructuración repentina de su ambiente familiar.

Desintegración o división interna, consecuencia y eco de lo anterior y de su fuerte juicio a decisiones que sus mayores tomaron. Cualquier juicio a alguien es una exclusión, una forma de decirle al otro: - yo soy mejor que tú, tú estás equivocado y yo acertado. Sin embargo, el alma familiar, la Gran Alma, reconcilia los opuestos y sus movimientos llevan más allá de los límites de la conciencia colectiva y para ella todos pertenecemos a ella, nadie es mejor que nadie ni diferencia entre bien y mal. Anula la distinción entre culpa e inocencia y entre vivos y muertos. El alma no enjuicia sino que nos unifica con todo, demostrando así su amplitud y  fuerza. Por eso para quien lo emite  tiene consecuencias para que llegue a aprender que todos tenemos un lugar, que el amor es respeto al otro tal como es y que cuando le criticamos, con nosotros lo hacemos. Como decía Gandhi, cuando señalamos a alguien con el índice, el resto de nuestros dedos nos señalan. Además, en este caso, el juicio a sus mayores, sea por lo lo que fuere, resulta ingrato hacia ellos pues la Vida que le fue dada viene de ellos.
Rabia no elaborada. 
En aquella primera sesión pudo drenar bastante tristeza, como "un  tímido géiser de lágrimas le asomaba",  fue en el trabajo intercesión que le recomendé, cuando pudo evacuar la rabia, impotencia y frustración de la omnipotencia de su niño herido por no haber podido salva o asistir a su madre en varias ocasiones.

Duelo bloqueado, ante la culpa que sintió por la muerte de un ser querido.
Infracción del orden de la jerarquía y parentalización. 
Al erigirse, a lo largo de su vida, en protector y defensor de su madre, había perdido su lugar de hijo frente a ella. Ocupando el lugar de su padre. Perdiendo su lugar ante él mismo. Desorientado. Desordenado. Inmiscuyéndose en sus asuntos. Para asumir responsabilidades más allá de las suyas propias, necesitó incrementar su presencia física y composición corporal. Otra explicación más de su sobrepeso. Esto constituyó, por otra parte, un desorden familiar pues desde los ordenes del amor invirtió el de la jerarquía, desde el que son " los padres los que dan y los hijos toman". Es decir, los hijos solo pueden honrar a sus padres yendo hacia sus sueños y si se "arrogan" u ocupan el lugar de sus padres, no podrán  hacerlo porque entre otras cosas, dicha elección, muchas veces inconsciente, llevará a enterrar y no a multiplicar en todo su potencial sus talentos. Legados por otra parte, muchos de ellos, de sus ancestros y sistema familiar. La vida sólo fluye hacia adelante para cada miembro familiar cuando los pequeños se comportan como pequeños ante los grandes y cuando los grandes, que llegaron primero, asumen su autoridad con amor y límites.

Según fuimos entrando en el espacio sagrado unificado de su  Constelación Corporal®  se fue reintegrando, conectando con su Ser y su auténtica fuerza,  volviendo a su seno materno. Nutriendose de la dulce leche, el néctar de su mirada y la miel de los abrazos de su  madre. Pudo elevar su vibración con esa seguridad de saberse sostenido, contenido y amado por el gran referente que es la madre de uno. Pudo también reprogramar su despedida con ella en sus últimas horas, en sus últimos días que tan dolorosa y traumática había sido para él. Con mucha emoción recibió de sus manos y guardó, en el corazón, de su rosado corazón, el poder de la amatista que le regaló a su partida. Y finalmente sintió su  impulso, bendición y gran sonrisa hacia su Vida y sueños. Pudo impulsarse también del anclaje del mantra propulsor que eligio: -"Yo soy orden. El orden enraiza en mi. Me vivo desde el orden y desde el orden amo. Pudo experimentarse y sentirse ya en el peso biológico más adecuado para él.

De ti depende rodar, también tú, Con Constelaciones Corporales®
 un final feliz para la película de tu sobrepeso.

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Todo lo inconsciente nos debilita hasta el momento en que descubrimos que

también constituía una parte de nosotros mismos. Robert Frost


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 REFERENCIAS

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